viernes, 19 de junio de 2009

Un Encuentro

Y en la oscuridad rozo tu cuerpo con timidez, con ansias, con celeridad.

Las formas de tu rostro esquivan mis ojos, mis manos no alcanzan tus hombros. Vas delante de mí.

Una ola de humo se cruza en mi camino y te pierdo de vista un momento.

¿Dónde estás?

Tu silueta se dibuja ante la luz de una luna aciaga alejando viejas y necias soledades. Corres sin huir. Y me gustás un poco más, incluso.

Esucho tus pasos al tiempo que descubrís mi respiración acelerada.

"No soñés conmigo"-murmuro.

"No quiero despertar"-respondés.

El escape te lleva a mis brazos. No soy lo que creés. Ojalá lo fuera, pero no lo soy. No puedo evitarlo.

Te aferrás a mi. ¿No querés caerte o es que pretendés retenerme?

Pronto seremos arrancados de este mundo, hacia la cruel realidad.

Pero ambos sabemos que el otro existe.

-Quizás nos conocemos ya-decís con una sonrisa hecha de luz.

-Hace tiempo, Françoise-susurro en tu oído.

Tus uñas en mi espalda me tran un millar de imágenes. Te busqué durante diez años.

-Era una niña cuando comenzaste, entonces-tus palabras son terminantes.

-Ya no lo somos.

Esto no puede durar mucho más. Sólo unos cuantos segundos. ¡Cuanta injusticia!

Debés irte, pero quiero que te quedés.

Sabés mi nombre.

Entonces lo comprendés. Y decidida bajás las defensas y dejás que el pasado se transforme en presente. Las esperanzas serán futuro.

Siento la humedad de tus labios por un fracción de segundos. Luego, evanescencias.

No tardo en seguirte a la vigilia.

Aquel beso está muy lejos ya.

  © Blogger templates The Professional Template diseñado por Ourblogtemplates.com 2008

Volve ARRIBA