viernes, 19 de junio de 2009

Frente Al Río



Estoy de pie frente la playa. Ante mí está el río; el más ancho del mundo. El sol está desapareciendo mientras avanzo por el sólido y bien conocido pavimento.



Hora de visitar viejos demonios, Lobo.



Las últimas personas se retiran ya. Es un momento de paz. Pronto vendrán adolescentes a vomitar y adultos a beber. Este lugar tiene mucha historia y poca magia.



El sol no será una molestia esta vez. A mi izquierda pasa una quinceañera en bikini. Me dan ganas de mandarla a vestirse. ¿Será ese un síntoma de prematura vejez o, meramente, una reacción ocasionada por mi necesidad de silencio en medio un pueblo con presunciones de metrópolis?



Enciendo el reproductor de mp3. Ronnie me dice que alcance el arco iris. Le respondo que llovió ayer. No puedo escapar de esto.



La calle está atrás. Estoy saliendo de la vereda. Piso la arena y poco a poco el áureo mineral se cuela en mis botas. Me acerco más al agua mientras la ya escasa luz natural da de lleno en mi rostro.



Respiro profundo, me adueño del aroma del río. Si Proust hubiese olido esto y no las natillas de su madre, El Tiempo Perdido, quizás, sería distinto.



¿Cuando fue la última vez que estuve acá?



Febrero de 2002. Cuatro jarras de sangría. Cencerro y Loquillo. Costó sacarse de encima a Loquillo. Volví en moto con Cencerro. Casi nos matamos en Ramirez y La Paz.



Los lugares nos condicionan.



Casi piso la minúscula marea del Paraná, el agua moja las suelas de mi calzado. Odio este lugar. Este río, esta ciudad, este paisaje. Y sobretodo odio la actitud de la gente.



Pueblo grande, infierno aburrido.



Difícil no conocer a alguien. Es el Big Brother elevado a la décima potencia. No sólo todos son agentes, no sólo lo sabés, sino que a nadie le importa. Y algunos, la mayoría en verdad, prefieren que los vean. Siempre.



-¿Sabés por qué pasa esto, verdad?-me dice él desde algún aciago rincón de mi subconsciente.



-Callate-respondo-vos vivís adentro de la cabeza de alguien, dudo que sepás mucho del mundo real.



-Me hiciste verlo. Me hiciste vivirlo. Me hiciste sufrirlo.¿Qué te hace pensar que podría no conocerlo?



-No estuviste acá. No durarías 15 minutos.



-¿No?



-No. No tendrías superpoderes.



-No tengo superpoderes. Nunca me los diste.



-Por eso.



-Soy una parte tuya, pero como tantas otras cosas no querés admitirlo.



-¿Y qué se supone que tengo que admitir a parte de ser tu padre?



-Que sos parte de una casta. Y todos los que son como vos tienen, por naturaleza, una relación conflictiva con la tierra en que nacieron. Y no soy hijo tuyo.



-Eso es absurdo. Y si no sos mi hijo, no sé que serás.



-No es absurdo. Lo que pasa es que vos no querés aceptar más responsabilidades, no querés admitir la realidad. Tu maldición es mucho más amplia; tus responsabilidades son mayores. Y por cierto, soy un punto de vista.



-Dejá. Es suficiente.



-Pero...



-Basta-digo, terminante, y la voz en mi cabeza se detiene.



Contemplo el ocaso con atención. Me pregunto si debiera conmoverme. Pocos crepúsculos quedaron en mi memoria. Soy eso.



La resurrección de Darwin no me contempló. Como una puesta de sol, soy único e irrepetible. Pero hay tantos iguales, tantos otros, que la atención prestada a mi suceder es sólo circunstancial. Ayer hubo uno y mañana habrá otro. ¿Qué puedo importar yo?



La luz desaparece y yo me desvanezco con ella.



Como siempre, me pierdo en las sombras. Y otra vez vago por la ciudad nacida por cesárea, rumbo a mi madriguera.



Él tiene razón. Es hora de abrazar la condena, la maldición. La misión.



¡Vengan a mí, negras nubes de mi destino! Tiñan de carmesí mis días, mutilen con insomnio mis noches. Que las gotas de su tormenta sean un bautismo.



¿ACEPTAS LA OBRA COMO TU ÚNICO TU DIOS?



Sí. Acepto.



¿RECHAZAS LA LEVEDAD?



Hace tiempo.



YO TE LLAMO TESTIGO. EN NOMBRE DE LA PALABRA, LA VISIÓN Y EL PACTO. AMEN.



Andate al carajo.


Cerré un millar de puertas. Todas las ventanas están selladas. Tengo un ladrillo. Es tiempo de romper unos cuantos vidrios.



El río seguirá contemplando lo que suceda. Y seguirá guardándolo para él.



Yo me retiro a dormir en La Noche De Los Tiempos. Haré lo que deba.



El viaje comienza con un testimonio...

  © Blogger templates The Professional Template diseñado por Ourblogtemplates.com 2008

Volve ARRIBA