Un Homicidio / Un Juego
Vagando por la red encontré un interesante texto de un tal Sergio Muzzio, autor de un libro de cuentos llamado “La Timidez Y Otras Cosas”.
Pueden visitar su blog en latimidezyotrascosas.blogspot.com
Sergio propone un juego que parte de una pregunta simple:
¿A quién matarías si te garantizaran total impunidad?
Sencillo. Un homicidio por motivos egoístas.
Hay algunas reglas, claro. El asesino debe apretar el gatillo. Nada de terceros involucrados. Ni de transporte, así que a olvidarse de Bush y Chávez. Se garantiza una victima indefensa en un 100%.
El autor asegura, por varios motivos, que mataría a la actual pareja de su ex, una idea, cuando menos, interesante.
Yo quería exactamente eso, hace unos dos años y medio. Quería tomar por el cuello al tal Javier y estrangularlo con mis propias manos, quería partirle el esternón de un único golpe, quería triturarle los dedos y luego romperle los antebrazos, quería destrozarle las costillas a patadas. Quería tirarlo del sexto piso, escupirlo, bajar las escaleras, orinar sobre el cadáver y fumarme un cigarrillo. No necesariamente en este orden, se entiende.
De hecho, fui a buscarlo para poner las cosas en orden. Pero los muy cobardes ya habían escapado de la ciudad.
Nótese que si bien no justifico el homicidio más que en defensa de la propia vida, tanto mi ex como su protector se habían encargado de destruir mi autocontrol a lo largo de dos intensos días de psicopateos y vejaciones.
En este momento no quiero matar a la actual pareja de mi ex. De ninguna de mis ex. Que son muchas. O sea dos. En total.
Ahora, juguemos.
Víctima: Un Policía
Lugar: Su Casa
Momento: Medianoche
Arma homicida: Katana.
MO: Tiro la puerta, atravieso la vivienda, entro en su dormitorio riendo como un genio maligno, salto sobre la cama y exclamo “¿Son los huesos de tus pecados lo bastante afilados para cortar tus propias excusas?”. Acto seguido le amputo la mano derecha de un golpe. Repito la operación con la mano izquierda, primordialmente para darle tiempo a gemir, llorar, suplicar y a que su sangre me cubra el rostro. Cambio mi risa a /mode psicópata ON y asesto el letal golpe directo al hara.
Causa Del deceso: desangramiento.
Daños colaterales: esposa e hijos con graves secuelas de orden psicológico/emocional. Y por supuesto, cargaré con el remordimiento. No habrá valido la pena, claro, pero esto no es más que un juego.








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