Un Adiós...
Febrero de 2006
El tiempo se ha llevado
la mayor parte de mí,
lo que queda está anclado
en este océano carmesí.
El tiempo se ha llevado
la mayor parte de vos,
y lo que hube olvidado
vive en tu interior.
No fui tu enamorado,
el Emperador de la centuria,
vos, Diosa, me has excomulgado
por amar sólo mi lujuria.
No voy a disculparme,
no voy a darte una excusa.
No quise alcanzarte,
esa no era mi lucha.
En esta noche fría y oscura
el vino vuelve a ser agua,
cartas de amor arden sin penurias,
se congelan las flamas.
Y yo, narrador junto a la chimenea,
cazador de las historias más secretas,
aquel que vive entre sombras y leyendas,
me convierto en testigo de tu Era.
Ambos sabemos que nunca sentimos
algo, aunque fuera ínfimo, por el otro,
aceptemos nuestros corazones extintos.
Los caminos de la humanidad son misteriosos.
Ho! Caronte, fiel barquero,
condúceme a través de Estigia,
tengo con qué pagar tu esfuerzo,
¡Llévame fuera de la vigilia!
Sonámbulo hacia la tierra
sin sol, morada de los Inmortales,
narrador junto a las piedras
transformándose en un Innombrable.
Salvaje bestia, pecador,
hijo pródigo de las tinieblas,
(a merced de un único violador,
un millar de santas enfermas.)
estoy acá,
a tu encuentro voy,
(sabés la verdad:
sólo queda dolor)
Mi caída será por vos.
Mi último aliento será para vos.
Mi furia vivirá en vos.
Mi amor no está en vos.
Regresando, con una sonrisa, al infierno
tras haber sido quien rigió el invierno,
aniquilo una vida construida en descontentos.
Por vos, nunca llegará mi momento.








0 Huellas:
Publicar un comentario en la entrada