Creo
Creo en Morpheo, creador del sueño y la pesadilla, reflejo vital de la realidad.
Creo en todo lo que no veo y a veces en lo que sí.
Creo que los átomos vibran y que hay vibraciones desconocidas. Creo en otros planos de existencia. Creo que la mente -alma, logos, esencia, llámenle como gusten- puede separarse del cuerpo; que existe más allá de lo que reza la física contemporánea.
Creo en aspectos no explorados de EL mundo (porque es uno solo).
Creo en Oniria, la tierra prometida de los soñadores, el pueblo de El Dador De Formas. Creo que soy uno de ellos, una criatura que pertenece a las historias. Y algún día perteneceré a la Historia. Y a la historía.
Creo que esta vida es única, pero no es la única vida. Viví antes. En otro cuerpo y con otro nombre. Pero no se confunda, aparcero, siempre fui el mismo lobo. Ahora nada más estoy maldito. Eso sí: oveja nunca. Bendito, menos.
Creo que fui un traductor en un pueblo de Francia en el siglo XVIII. Creo que amé a una mujer llamada Françoise. Creo que luché en la toma de la bastilla. Creo que tomé parte en la revolución. Y quizás morí en una noche fría, en una calle solitaria, en un París que pocos conocieron.
Creo que soy un misántropo. Creo en la soledad como fuerza motriz y creo en cumplir mi palabra cuando esta fue dada libremente.
Creo que me gustan los gerundios, aunque me avergüence un poco.
No creo en el Dios de los cristianos y sus libros, eso es ficción. Pero sí hay creadores. Me gusta pensar que soy uno de ellos, aunque sé que hay otros muy por encima.
Creo que hay días en que no puedo tolerar las miserias de la humanidad. Cuando veo niños alimentándose de tu basura, por ejemplo.
Y hay otros días en los que realmente vale la pena seguir peleando. Como cuando una desconocida ilumina mi día con una sonrisa no solicitada.
Creo que me gusta la obra de Neil Gaiman. Y la de Tolstoi. La de Sabato y la de Borges, la de Cortazar y la de Andahazi, la de Milton y Blake. No me gusta Cohello. No tengo nada contra Corín Tellado.
Creo en el anarquismo, en un mundo mejor, en la democracia directa, en la cooperación voluntaria, en las comunidades autogestionadas y en las asambleas. Creo que todos somos iguales. Creo que, quien así lo desea, es único. No creo en los representados, creo en hacerme presente.
Creo en la heterodoxia y a veces en el hedonismo. Últimamente tengo problemas con la dialéctica.
Creo en Ritchie Blackmore, gran hijo del rock & roll, que nos salvó de un mundo gobernado por el reguetón (o como se escriba). También estamos en deuda con Porcupine Tree, Pink Floyd, Nightwish, Héroes Del Silencio y un largo etcétera.
Creo en no creer, en resistirme a las mentiras.
Creo que nunca le metí los cuernos a nadie. A mí me los metieron más de una vez. Las mujeres que me acompañaron me marcaron a fuego, aunque a veces duela admitirlo.
Creo que soy un delirante.
Sé que detesto a quienes no creen en nada.
Creo en mí, porque soy todo lo que tengo en la vida.
No creo en las fronteras, pero soy un patriota.
Y mi patria sos vos.








3 Huellas:
demasiado humano para clasificarte como delirante, hermano. abrazos
¡Humano, Demasiado Humano!
Como dijo el mismo tipo de la frase de ahí arriba y que yo ahora pluralizo:
Lo que no nos mata nos hace más fuerte.
Un abrazo.
No perdamos la fe :)
Muy bueno lobo.
:D
Dejo mi paso por acá...
Publicar un comentario en la entrada