sábado, 24 de enero de 2009

Carta Suicida





NOTA: Esto es FICCIÓN; de ninguna manera estoy pensando en quitarme la vida. Si de verdad quisiera matarme, no lo andaría publicando en un blog ;)



A vos, a ustedes:


Púdranse. Así de fácil: púdranse. Me cansé. Estoy harto. No quiero tener noticias de ninguno nunca más. No quiero oír sus voces, no quiero caminar en una calle que parece un hormiguero, no quiero vivir en este sistema; en su sistema, el que tanto apoyan. La policía mata más de un pibe por noche y ustedes no hacen nada, porque son unos cobardes. Los políticos son marionetas de unas pocas mentes siniestras que lo controlan todo, y ustedes aún van a votar, como si eso significara algo; como si no todo estuviese dicho de antemano. La iglesia… las iglesias y sus mentiras, su coerción, su manipulación. La hipocresía que los guía a todos… esa imagen de puritanismo que no soporta una mirada de cerca…


Establishment, viejo enemigo, hoy también te dejo solo.


Me cansé. No quiero vivir un segundo más en este mundo de hijos de puta. Si miro atrás, al pasado, veo que tuve pocos momentos alegres en mi vida y todos tienen algo en común: la soledad. Nunca fui feliz. No tengo recuerdos positivos en compañía de otro ser humano.


Los vicios no cubren siquiera el gran vacío que siento. Mi mundo interior a veces está superpoblado de sensaciones e ideas. Pero nunca, jamás, dejo de sentirme vacío. Y estoy cansado. Muy cansado.


Nada tiene sentido. En la carencia de propósito de la vida una idea coherente es un atentado. Y, de pronto, soy un terrorista. Un desquiciado. Una amenaza. Porque no ven más allá de lo que les muestran. Bueno, ya tomé mi decisión: jódanse. Así de fácil. No lucho más por ustedes. No quieren ser salvados. Entonces, jódanse.


Creo que voy a extrañar algunas cosas. Un cigarrillo después de cenar. Un buen whisky. Música. Un beso furtivo de alguna de las mujeres que me acompañaron. Leer las palabras de aquellos que SÍ supieron ver.


Necesito descansar. Necesito un poco de paz. Ahora comprendo que la tranquilidad sólo se compra a tiros y que un poco de silencio se consigue tras escuchar una terrible explosión.


Me da un poco de miedo. Pero nada puede ser peor que esta mierda llamada vida, ¿verdad?


Llevo cuarto siglo en este planeta y nada de lo que hice hasta ahora sirvió de algo. Soy un artista (si es que merezco ser llamado así) mediocre. Políticamente, terminé siendo uno entre muchos, que grita pero no hace. No fui capaz de hacer feliz a nadie. No salvé la vida de nadie; no traje una vida al mundo para que ustedes la arruinen (un momento… ¡debería sentirme orgulloso por eso!). No soy siquiera capaz de conseguir empleo. Mi propia progenitora me ha llamado parásito y hace poco me dijo que me planteara si quiero seguir vivo. Bueno, madre, esta es mi respuesta: NO!!!


Mi vida es un fraude. Yo soy un fraude. Estudié tantas cosas durante demasiado tiempo. Y ahora eso no sirve de nada. Y a nadie le importa. Y ni siquiera a mí me importa, a veces.


Insomnio. Depresión. Problemas de auto estima (a veces baja, a veces alta). Y sobre todo, frustración… ese es el contenido de mi vida. De eso estoy hecho.


Guardo algunos recuerdos buenos. Cosas que nadie podrá quitarme. Un halago de alguien que admiro. Una caricia inesperada. Un llamado sorprendente. Un ocaso. Y largas horas de soledad que se parecían a la tranquilidad.


Eso es mío. Lo llevo conmigo a la tumba. Mis pocas posesiones materiales pertenecen ahora al primero que las reclame; que las disfrute, que le sirvan de algo.


Tengo un cuchillo en mi mano, pero ya me arrepentí. Morirme desangrado seguro debe ser lento, aburrido y doloroso. Debería tener un revolver. ¿Suena bien, verdad? Salir a la calle, darle una paliza al primer policía que vea, quitarle el arma y suicidarme. Lo haría, en serio, pero hay un problema: nunca supe como carajo funcionan esos cacharros.


Tengo muchas pastillas de mi abuela. Pero no creo que tomándomelas todas me muera. A lo sumo me crecerá un tercer brazo. Tengo una soga, pero ningún sitio de donde colgarla para poder ahorcarme. ¿Un incendio? Nah. Mucho trabajo y la idea es no tener que hacer nada nunca más. Y esta puta ciudad no tiene ni ferrocarril para solucionar el dilema con un saltito. Que asco de mundo, ni matarme en paz puedo.


Ni por accidente pienso contemplar eso del alambre a través de la uretra. Debe doler demasiado.


¿Asfixia? Tampoco. No sé como hacer para que funcione. Me inyectaría una burbuja de aire en las venas y me provocaría un paro cardíaco, pero no sé qué tan efectivo será. Ni tengo una jeringa. Ni sé darle a una vena. Ni me gustan las agujas.


Esto debería ser más fácil. Debería ser liberador. Pero me da más miedo que estar vivo.


El sueño eterno me esquiva… yo y mi maldito insomnio. ¡Todavía respiro, che!


Quizás mañana pueda dejar de hacerlo. Por hoy me conformo con un whisky. Un día más no hace diferencia.


¿O sí?

  © Blogger templates The Professional Template diseñado por Ourblogtemplates.com 2008

Volve ARRIBA